La Pasión
Rodeada de oscuridad que pretende
envolverla a traición, está la flama, débil como la escasa luz que mantiene a
raya a la oscuridad, tan débil que el viento sin proponérselo se alía a la
oscuridad para vencerla, la apaga. No sólo ayuda en su cometido a oscuridad,
también salva de la consumación al cirio, quien no se explica su existencia. Si
los cirios tuvieran consciencia, aunque para efectos prácticos supongamos que
la tienen, tendrían que sufrir una gran crisis existencial, ya que siendo
conscientes habría un instinto de supervivencia, sí, también supongamos que
intuyen, y por ello negarían la razón por la que están ahí. Para ser consumidos
por una flama débil es que fueron concebidos, así hayan sido decorados,
coloreados y perfumados, para eso son. Ya en su momento aceptaran su labor. Es
entonces que se desconoce el motivo del viento por ayudar a la oscuridad y al
cirio, en especial al cirio. A estas alturas tendríamos que estar discutiendo
la debilidad de la flama. Un soplo infantil es capaz de extinguirla, y a su
vez, con esta debilidad, consume la existencia del cirio. No es así como sucede
en el bosque, cuando grandes y fuertes árboles son agredidos por un incendio,
esta versión potenciada de la flama que se aferra al cirio. Ahí el viento es
aliado del fuego, o así lo suponemos al ver la ayuda otorgada para avanzar lo
más rápido posible. Podremos pensar, con mala intención, que el viento se
coloca del lado de los más fuertes, quizá para no ser vencido o sólo sea esa su
condición, pero pensemos que es el viento el que otorga la fuerza, y no quien
busca a los fuertes. Entonces los árboles desprotegidos, se valen de su
resistencia para mantenerse de pie, antes de que el fuego evidencie su mayor
debilidad. Podemos notar que el fuego, si es tan pequeño para ser llamado
flama, aunque se pose en el cirio que está dispuesto a servirle, no resistirá
al viento, mas si es tan grande para ser llamado incendio, el viento no lo
extingue sino todo lo contrario, lo vuelve más fuerte.
Algo idéntico acontece con la
pasión
“La ausencia extingue las
pequeñas pasiones e incrementa las grandes, lo mismo que el viento apaga las
velas y aviva los incendios” François de la Rochefoucauld.
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