domingo, 24 de marzo de 2013

La Pasión

La Pasión


Rodeada de oscuridad que pretende envolverla a traición, está la flama, débil como la escasa luz que mantiene a raya a la oscuridad, tan débil que el viento sin proponérselo se alía a la oscuridad para vencerla, la apaga. No sólo ayuda en su cometido a oscuridad, también salva de la consumación al cirio, quien no se explica su existencia. Si los cirios tuvieran consciencia, aunque para efectos prácticos supongamos que la tienen, tendrían que sufrir una gran crisis existencial, ya que siendo conscientes habría un instinto de supervivencia, sí, también supongamos que intuyen, y por ello negarían la razón por la que están ahí. Para ser consumidos por una flama débil es que fueron concebidos, así hayan sido decorados, coloreados y perfumados, para eso son. Ya en su momento aceptaran su labor. Es entonces que se desconoce el motivo del viento por ayudar a la oscuridad y al cirio, en especial al cirio. A estas alturas tendríamos que estar discutiendo la debilidad de la flama. Un soplo infantil es capaz de extinguirla, y a su vez, con esta debilidad, consume la existencia del cirio. No es así como sucede en el bosque, cuando grandes y fuertes árboles son agredidos por un incendio, esta versión potenciada de la flama que se aferra al cirio. Ahí el viento es aliado del fuego, o así lo suponemos al ver la ayuda otorgada para avanzar lo más rápido posible. Podremos pensar, con mala intención, que el viento se coloca del lado de los más fuertes, quizá para no ser vencido o sólo sea esa su condición, pero pensemos que es el viento el que otorga la fuerza, y no quien busca a los fuertes. Entonces los árboles desprotegidos, se valen de su resistencia para mantenerse de pie, antes de que el fuego evidencie su mayor debilidad. Podemos notar que el fuego, si es tan pequeño para ser llamado flama, aunque se pose en el cirio que está dispuesto a servirle, no resistirá al viento, mas si es tan grande para ser llamado incendio, el viento no lo extingue sino todo lo contrario, lo vuelve más fuerte.
Algo idéntico acontece con la pasión
“La ausencia extingue las pequeñas pasiones e incrementa las grandes, lo mismo que el viento apaga las velas y aviva los incendios” François de la Rochefoucauld.

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